
Es el primer Santuario para perros, todos en situaciones extremas: cáncer, sin patas, ciegos, sordos, totalmente quemados, terriblemente torturados, paralíticos, violados, drogados, etc. Y les damos la oportunidad de que lleven una vida digna, con comida, techo, espacios para correr y jugar, y sobre todo, les damos amor, algo que tal vez nunca han tenido.
Lo que nosotros recibimos a cambio, en el mejor de los casos, es un lengüetazo o una cola que se mueve llena de felicidad, y en otros casos, una mirada de eterno agradecimiento.
En Milagros Caninos solo algunos perros están en adopción, es decir, ninguno con cáncer, de la tercera edad o alguno que tenga una enfermedad muy costosa o de difícil tratamiento. Solo podrán irse los que están totalmente rehabilitados, haciendo un estudio de los adoptantes. Nos cercioraremos de que ningún perro volverá a sufrir jamás. No los vamos a exponer a nada.
Algo muy importante: en Milagros Caninos no existe ni una sola jaula. Ningún perro está amarrado o encerrado. Todos viven libremente. Aquí no es cárcel. Ya bastante padecieron en las calle o en sus propias casas con sus “dueños”.